Smartwatches ¿a favor o en contra?

Dentro del mundo de la relojería, desde hace unos años para acá, existe un dilema no solo entre los profesionales del sector sino también entre nosotros, los aficionados, en relación a si debemos considerar los smartwatches como relojes o simplemente un gadgets más que tiene cierto parecido estético a un reloj y se lleva también en la muñeca.

No son pocas las voces que advierten del daño que los smartwatches pueden provocar al sector relojero tradicional con sus “arcaicos” modelos mecánico, y no nos referimos unicamente al suizo, sino al japones y aleman por decir otros. Una crisis parecida a la que sufrió el sector relojero suizo en la década de los años 1970, provocada por la irrupción de los relojes de cuarzo baratos provenientes de Japón.

Sin duda no es un tema baladí. Mucho más complejo en el fondo que en la forma. Desde Igormó apreciamos dos posturas contra puestas. Por un lado, el sector relojero suizo con el que tenemos un contacto muy fluido con personas relevantes dentro de las marcas, nos manifiestan que los smartwaches no son competencia a sus modelos mecánicos, por el otro, los consumidores y sus pautas de consumo que son la realidad del sector.

En las reuniones internas de Igormó donde planificamos los temas a tratar en nuestros próximos reportajes, los smartwaches han salido en todas y cada una de ellas. Cierto es que somos incapaces de llegar a un acuerdo entre nosotros sobre la postura del blog a la hora de como considerar y tratar los smartwatches. Por lo que entendemos es un tema lo suficientemente importarte para tratarlo con mucho respeto, pero siendo fieles a una realidad existente, y es que gusto o no guste, el número de compras de smartwatches ha crecido exponencialmente. Si comprobamos las tendencias de busqueda en google, en los últimos 6 meses, el número de busquedas relacionadas con smartwaches ha crecido un 80% mientras que las mismas de relojes mecánicos se ha incrementado tan solo un 3%.

Los que leéis Igormó desde hace tiempo, sabéis lo que yo pienso particularmente sobre los smartwaches. Pero la mía no es nada más que una opinión, la de Igor Librero, una de tantas opiniones, tan válida como la tuya o la de mis compañeros de equipo.

Hace un mes decidimos que sería interesante hacer un artículo escuchando dos opiniones contra puestas, la de Germán Cabrini (Argentina) a favor de la coexistencia de los smartwaches y los relojes mecánicos y la de Gerardo García (México), amante de la tradición y del saber hacer relojero centenario.

Para intentar entender un poco más las posturas del adversario, solicitamos a Germán que utilizara durante un mes solamente un reloj mecánico y a Gerardo que durante ese mismo periodo llevara únicamente un smartwach.

Sinceramente ahora me arrepiento de la propuesta, pues tantas horas de discursiones en reuniones interminables a favor o en contra de los smartwaches parecen haberse esfumado por arte de magia. No quiero desvelar más el misterio, lo mejor será dejar a los protagonistas mantener una conversación en la barra de un bar, hablando de lo que más nos gusta, los relojes, con todo el cariño y el respeto al producto.

Como nota aclaratoria, quiero decirte, que en mi exposición de los antecedentes, he mencionado los paises de ambos colaboradores, ya que es una conversación entre dos amigos, cada uno de un país diferente con su idioma característico, y hemos decidido dejarlo en dicho idioma, ya que pasarlo a un español neutro sería matar el caracter personal de esta conversación. Creo que todos los que leemos en español, somos capaces de enter los acentos y dejes característicos de cada uno de nuestros paieses de habla hispana. Y lo más importante para nosotros, la realidad actual de Igormó es que el 43% de las visitas del blog son de España, pero México, Argentina, Colombia, Perú, Panamá, Cuba, Costa Rica, Estados Unidos, Canadá, Guatemala, Chile, Uruguay y algunos más, son parte tan importante de este club de amigos que cada día nos juntamos en torno a Igormó y a los cuales, os queremos dar las gracias

Gerardo ¡Hola mi buen Germán!  Un abrazo fuerte desde México; en un día frío de otoño.  Que te parece una buena charla ‘relojera’…pero antes me vas a permitir que me ponga algo de beber. ¿Qué tomas?.

Germán ¿Cómo estás Gerardo? Es un placer hablar con vos! Acá por Buenos Aires ya está empezando a hacer calorcito y hoy la verdad que tuve un día agotador, así que creo esta noche para adentrarnos en una buena conversación -que con vos está más que garantizada- voy a recurrir a una copita de Pinot Noir…

Y, querido Gerardo, mientras nos vamos sirviendo -quiero también que me cuentes con qué elixir estás acompañándome- me gustaría, si me permitís, siendo que sos un gran connoisseur de la alta relojería, tenés una trayectoria más que considerable y has vivido experiencias realmente envidiables de la mano de respetables Casas Relojeras, me gustaría saber tu punto de vista sobre un tema que suele ser un poquito polarizante dentro del mundillo relojero (¡sí, ya sabés que me gusta la polémica!): los smartwatches.

Gerardo Envidia de la buena, ese calorcito mientras aquí llegamos al fresco otoño… en tu honor, un buen Malbec! Lo de connoisseur… está en discusión; pero coincido que los smartwatches son un tema sumamente interesante!.  Hoy no solo Apple nos presenta este tipo de dispositivos; se han sumado marcas como Casio, Tag Heuer, Fitbit por mencionar solo algunos.  ¿Qué opinas, Germán?.  ¿Qué lugar tienen en la colección del aficionado a la relojería?.  Estas piezas nos proporcionan mucha información y son sumamente exactos… ¿complemento o controversia con la relojería?

Germán Diste en el clavo Gerardo, porque complemento o controversia es básicamente el debate dentro de la comunidad relojera que posiciona a los smartwatches en el ojo de la tormenta …

Creo que hay varias perspectivas según a quién le preguntes: están los apocalípticos que afirman que se viene el fin de la relojería mecánica (cosa que, vale recordar, ya se vaticinó en su momento con la llegada del cuarzo), y por otro lado tenemos a los integrados que tienen una visión más mesurada y consideran que, tanto los relojes construidos utilizando las técnicas más tradicionales como los smartwatches, son objetos que pueden coexistir en perfecta armonía y sin que la preferencia por unos vaya necesariamente en perjuicio de los otros.

En este sentido, me parece que al principio cuando aparecieron los primeros smartwatches, había mucha incertidumbre y no se llegaba a dimensionar con claridad cuáles serían las implicancias, las consecuencias y el lugar de estos nuevos jugadores dentro del mercado. Sin embargo considero que en estos últimos años se ha ido clarificando lo que a mi entender es el verdadero diferencial de los smartwatches en cuanto a lo que pueden ofrecer. Así como los relojes mecánicos nos dan complicaciones de calendario, cronógrafo, GMT, fase lunar, entre otras maravillas; los relojes inteligentes nos ofrecen complicaciones magníficas orientadas principalmente a la salud.

La posibilidad de contar nuestros pasos y las distancias recorridas, las calorías consumidas, nuestro ritmo cardíaco (incluso hacer mediciones de alta complejidad como un ECG), la calidad de nuestro sueño y reflejar luego todos esos datos y su evolución en gráficos y tablas a las que podemos acceder desde nuestro teléfono para tener un mejor control sobre nuestro estado de salud.

En ese sentido, el smartwatch está comenzando a descubrir su verdadera identidad y principal diferencial. Y creo que es algo tan diferente a lo que nos ofrece un reloj tradicional, que los posiciona en categorías distintas. Lo que quiero decir con esto es a que, a mi entender, un reloj inteligente y un reloj tradicional, hoy por hoy buscan satisfacer necesidades muy distintas.

Pero ya hablé mucho! Me gustaría saber ¿cómo lo ves vos Gerardo?

Gerardo ¡Creo que has acertado en un concepto fundamental!  El mercado quiere poner un smartwatch en el ‘departamento de relojes’ por el simple hecho de llevarse en la muñeca y dar la hora; mas ahora que leo tu comentario; coincido totalmente: ¡No son competencia!  El hecho de que un smartwatch nos de la hora y un reloj de Haute Horlogerie no nos dé acceso a nuestros WhatsApp no implica de ninguna forma que compiten entre ellos. Son dos accesorios que se utilizan en la misma parte del cuerpo pero nos brindan información -y placeres- diferentes; aunque coinciden en algunos… creo que de alguna manera pueden co-existir en la colección del aficionado a la relojería y no deben ser considerados ‘enemigos mortales’… ¿pueden entonces convivir pacíficamente en nuestro cajón de relojes?

Germán En mi opinión, totalmente Gerardo. De hecho yo tengo un Fitbit que se gana de tanto en tanto un buen rato en mi muñeca, ya que lo uso cada vez que hago ejercicio. Una vez que termino lo guardo nuevamente y un reloj mecánico o de cuarzo ocupa su lugar. Incluso he visto personas muy aficionadas a la relojería que, a raíz de estas dos necesidades diferentes que el reloj y el smartwatch cubren, han recurrido al llamado double-wristing esto es, llevar al mismo tiempo en una muñeca el reloj tradicional y en la otra el smartwatch (¡al mejor estilo Diego Maradona!). [Escrito antes de la trágica noticia de su fallecimiento. Con todo el respeto a Maradona y a su familia, lo ponemos de ejemplo pues es notorio que Maradona usaba siempre dos relojes y que era un gran amante de la relojería, siendo embajador de Hublot]

Lo que me parece que trae rispideces en el asunto del smartwatch, es la misma cuestión que suele embarrar la cancha (si me permitís la analogía futbolera ya que estamos) con todos los demás temas opinables dentro del mundillo relojero: Los prejuicios.

Creo que esa incertidumbre que en un principio trajo la llegada del smartwatch, generó cierto miedo en algunos de los aficionados más acérrimos a la Haute Horlogerie y ese temor de que la amenaza del reloj inteligente hacia el reloj tradicional sea real, dio como resultado dentro de ese ambiente una reacción casi refleja de promover la idea de que usar un smartwatch es indigno de un amante de la alta relojería; y en el tiempo esa idea de tinte purista (que si bien se mira podría incluso aplicarse a un reloj de cuarzo, pero no ha sido así) se ha desperdigado y algunas personas inocentemente han llegado a creerla…

Eso sí me parece una lástima, porque lo único que termina haciendo es enemistar a dos bandos en una batalla que en realidad no pelean! Terminamos mirando con desdén y cerrando las puertas del mundo de la alta relojería a quienes vemos usando un Apple Watch, cuando en realidad deberíamos hacer todo lo contrario: invitar a que pase y vea, a que nos cuente por qué le gustan los smartwatches y a su vez a despertar en él o en ella esa curiosidad sobre por qué hay personas como nosotros que seguimos prefiriendo usar también en nuestras muñecas estas maravillas mecánicas que fueron creadas hace siglos y aún siguen acá.

Me parece que si empezamos a mirar y plantear nuestra postura desde una perspectiva más amplia e inclusiva, los smartwatches podrían llegar a ser incluso una posible puerta de entrada al mundo de la relojería para aquellas personas que no conocen este otro lado de la vereda.

¿Vos qué pensas Gerardo? ¿Usas o usaste alguna vez un smartwatch?

Gerado No dejamos de ser Latinoamericanos; la referencia del futbol (soccer como le dicen en algunos países) ¡es obligada!  Debo confesar que los smartwatches no estaban dentro de mi lista de prioridades hasta que recientemente recibí un muy gentil regalo de mis amigos de Casio México, un G-Shock GBD-H1000, una nueva generación de smartwatch y debo confesar que estoy maravillado!  Tengo en mi muñeca una pieza de relojería que pesa una fracción de mi celular (móvil) y me da ritmo cardíaco, oxigenación, programa de entrenamiento, temperatura, altura sobre el nivel del mar, GPS y una cantidad adicional de datos que aún estoy descubriendo.

Coincido en que mi parte purista chocaba con el concepto, mas después de charlar con Casio, de llevarlo puesto un mes todo el día para realizar este artículo y ahora hablando contigo, veo que los smartwatches no están compitiendo por el mercado de alta relojería.  Los smartwatches tienen su segmento, uso y aficionados; veo cada vez más personas que tienen uno o varios smartwatches que alternan con sus relojes mecánicos o de cuarzo.  Vaya, el Boca y el River ¡si pueden co-existir!

Sin duda alguna el smartwatch ha ganado posicionamiento, mas no considero que sea una amenaza a la Haute Horlogerie…creo que un enemigo notable a la relojería tradicional es el celular el cual ha llevado a varios a ni siquiera portar algo en sus muñecas… ¡que horror en la mente de nosotros los aficionados!.

Entiendo ahora por qué marcas como TAG han incursionado en este mercado… no es fácil, pues como bien dice un amigo que se dedica a la industria de la informática ‘dura más un litro de leche en una tarde en el Sahara que la vigencia del último modelo de celular’.  ¿Seguirán otras marcas experimentando este segmento o regresarán a su línea tradicional?… y justo mientras escribo estas líneas, mis amigos de Casio nos comparten las ediciones limitadas 2020 de su GBD-H1000!

Germán Diste en el clavo con otro gran diferencial Gerardo, la durabilidad de los relojes tradicionales vs. la de los smartwatches: y eso no va solo en lo relativo a sistema operativo y hardware, sino también en la bendita batería…

Más allá de eso, no puedo dejar de felicitarte por que vos sí que sabés hacerte de buenas amistades Gerardo! Esos Casio son geniales y hasta incorporan un montón de tecnología y funciones que ya ostentaban sus G-Shocks, por lo que convirtieron una pieza plenamente aventurera y a prueba de todo, en un smartwatch ideal para salir a explorar.

Me parece además un ejemplo muy bueno para destacar, dado que muchas casas relojeras están incluso tomando el concepto del reloj inteligente y aplicándolo con un criterio muy suyo para crear piezas con identidad propia. En este apartado se me ocurre también el modelo Vitality de Frederique Constant, que es un smartwatch híbrido: un reloj que aparenta una esfera muy bonita y tradicional, con agujas e índices, pero que adiciona un display muy discreto y bien camuflado en el cual uno tiene acceso a las funciones smart.

Creo que cada marca va apropiándose del concepto y experimentando cosas nuevas, lo mismo ha hecho Apple pero a la inversa: demostró haber hecho la tarea y estudiado de cerca a la relojería tradicional para tomar diseños, estilos y “complicaciones” (como ahora las llama) que ha añadido ahora a sus nuevos modelos y sistemas operativos del AppleWatch.

Así y todo, querido Gerardo, sigo pensando -como bien decías-, que el reloj y el smartwatch no son rivales que jueguen en el mismo torneo… tal vez es tarde y el Pinot Noir me está dando una mano para que mi imaginación vuele con mayor facilidad; pero, a mi manera de ver, podríamos hacer un paralelismo entre smartwach/reloj y SmartTV/Cuadro… Seguramente muchos tenemos un televisor Smart o LCD colgado en el living de casa, pero ese espacio que hoy ocupa la TV inteligente, no ha ido en perjuicio del espacio que un cuadro tenía en nuestra pared… A lo que voy es a que dificilmente hayamos descolgado una obra de arte que nos gustaba para colgar en su lugar la televisión, ¿no? Pues creo que con los relojes es lo mismo:

Los relojes tradicionales son piezas artísticas que están ahí para apelar a nuestra capacidad de asombro por su mecanismos ingeniosos e intrincados y/o a nuestro aprecio por la estética (complejidad o simplicidad) que reflejan en los detalles en su esfera (algo imposible de reproducir en una pantalla, por mayor resolución que tenga). Son piezas concebidas para perdurar, que despiertan alguna emoción o sentimiento particular en cada uno de nosotros y en las cuales termina resultando, muchas veces, que lo último que miramos en ellas… es la hora.

Por su parte, los smartwatches apelan a otra faceta de nuestra personalidad: son pragmatismo puro y duro, nada de romanticismo. En ellos buscamos la accesibilidad a información que nos interesa, datos de nuestra salud o de nuestro entorno. La velocidad de consultar aquello que queremos saber o curiosear, sin molestarnos en sacar el teléfono móvil. La posibilidad de estar permanentemente “conectados” a nuestras redes y contactos…

Pero sucede también, querido Gerardo, que somos después de todo seres humanos, y ese vertiginoso ritmo de la vida moderna a veces resulta insostenible… y qué mejor forma de “parar la pelota”, desconectar con las redes y conectar con nosotros mismos, que quitándonos al menos por un rato ese pragmático aparatito que no para de vibrar y reemplazarlo en nuestra muñeca por ese reloj cuya esfera con colores, detalles y matices increíbles no sólo nos cuenta una historia fascinante, sino que nos recuerda que en la vida no todo se trata de datos frívolos y conversaciones online…

Cuando H. Moser & Cie. presentó al Swiss Alp Watch (su parodia mecánica del AppleWatch, que por cierto fue un éxito) su slogan publicitario fue justamente: get a life, upgrade to a mechanical watch (consiguete una vida, actualizate a un reloj mecánico). Y creo que en estos tiempos de hiperconectividad, ¡no podrían haberlo expresado mejor!

Gerardo Coincido plenamente, get a life!  Hay pocos placeres para un amante de la alta relojería como el dar cuerda a un movimiento… es sentirse parte de el y transmitir nuestra energía a un conjunto de engrajes que toman vida después de unas cuantas vueltas a la corona (estimado lector: si no tienes una pieza ‘manual’, te recomiendo ampliamente hacerte de una, ella nos invita a detener nuestro ajetreado día para dar ‘vida’ a ese movimiento).

Bien dices, no hemos quitado las obras de arte de las paredes, ¿por qué hacerlo con nuestras muñecas?!  Al parecer, y después de haber disfrutado enormemente esta charla -acompañada de Malbec-, llegamos a la misma conclusión definiendo el lugar tan lejano y cercano que guardan los relojes inteligentes con sus familiares, los relojes convencionales.

Muchas gracias, mi buen amigo, por este ir y venir y un debate sumamente divertido.  Creo que debemos repetirlo, si no es sobre relojes, al menos para charlar y medio componer el mundo!

Recibe un muy fuerte abrazo!  Gracias y Salúd!

Germán ¡Muchas gracias a vos Gerardo! Fue un verdadero placer para mí (y espero también para nuestros lectores)… por compartir más charlas y momentos entre amigos: ¡una verdadera decisión smart! ¡Un abrazo y salud!

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