Bulova Lunar Pilot – El Otro MoonWatch

Cuando hablamos del reloj que estuvo en la luna, inevitablemente pensamos en el Omega Speedmaster; y no sin razón: fue el primero en estar ahí y, por si eso fuera poco, Omega hizo un gran trabajo recordándonoslo por más de 50 años.

Lo que Omega no dice (y por qué habría de hacerlo) es que el Speedmaster no fue el único reloj en llegar hasta nuestro satélite natural: No muchos saben que este cronógrafo de Bulova fue otro reloj que estuvo en la superficie de la luna, el otro Moonwatch.

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DE LA TIERRA A LA LUNA: LA HISTORIA DEL MOONWATCH QUE NO DEBIÓ SER.

Según cuenta la historia, durante la misión Apolo 15, el comandante David Scott tuvo un problema tras su segunda caminata lunar con el Omega Speedmaster que le fue dado para llevar como parte de su equipamiento oficial aprobado por la NASA: aparentemente el cristal de su reloj se desprendió en algún momento durante su EVA 2, es decir, la segunda Actividad Extra Vehicular sobre la luna.

David Scott

El mismo Scott comentó tiempo después que debido a eso decidió utilizar su reloj personal como back up de aquel Speedmaster que se había dañado, y ese reloj, era nada menos que un prototipo que la entonces compañía estadounidense Bulova le había obsequiado.

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Bulova Lunar Pilot de David Scott

El cronógrafo que Bulova le regalo al Comandante del Apollo 15, David Scott

Recordemos que Bulova por aquel entonces ya fabricaba algunos de los relojes de tablero que la NASA utilizó en varias misiones, así que no sería raro pensar que  habían quedado un poco dolidos por haberse perdido frente a Omega la oportunidad de que uno de sus relojes de pulsera calificara para ser usado como equipamiento oficial de los astronautas de la NASA… Igualmente, lejos de rendirse, los ejecutivos de Bulova  tuvieron la brillante idea de recurrir a aquella vía “extraoficial” para llegar a la luna.

Reloj Bulova

Reloj de tablero Bulova utilizado en las misiones Gemini de la NASA

La táctica funcionó maravillosamente para Bulova porque el comandante de la misión, a quien muy estratégicamente le habían obsequiado este prototipo, no sólo lo llevó consigo como item personal, sino que tras el desperfecto que tuvo su Omega Speedmaster, decidió utilizarlo como reemplazo y, así, el 2 de agosto de 1971, el astronauta Dave Scott salió a realizar su tercera Actividad Extravehicular o EVA-3 en la superficie de la luna con su reloj de pulsera Bulova sobre su traje espacial: una hazaña que hoy Bulova recuerda con mucho orgullo en la tapa trasera de cada uno de sus Lunar Pilot modernos.

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EL RESURGIMIENTO DE LOS BULOVA MOONWATCH.

Lo curioso de aquel Bulova original que llegó a la luna es que, como era una pieza personal de David Scott, él pudo quedárselo cuando volvió a la Tierra. Eso es algo que no pasa con los Omega Speedmaster que regresan de las misiones de la NASA, ya que, al ser equipamiento oficial provisto a los astronautas, son en realidad propiedad del estado, así que ningún astronauta se queda con el reloj.

Siendo que aquel Bulova a fin de cuentas era de él, Scott decidió subastarlo en 2015: el moonwatch polizón del Apollo 15 se vendió por nada menos que 1.625.000 dólares y se convirtió en el primer y hasta ahora único reloj en ir a la luna en estar en manos de un coleccionista privado.

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Ese mismo año la buena gente de Bulova vio con sorpresa -y supongo que también con alegría- el elevado monto por el que se vendió ese otro moonwatch, por lo que aprovechó la inmejorable oportunidad para lanzar la primera reedición de ese histórico reloj. Apareció así por primera vez en el mercado esta pieza que conmemora al cronógrafo Bulova que llegó a la luna de la mano de David Scott, el Bulova Lunar Pilot.

EL BULOVA LUNAR PILOT MODERNO

Esta recreación moderna de aquel histórico cronógrafo de Bulova está construida en acero inoxidable, tiene un cristal de zafiro plano y bastante grueso con tratamiento antirreflejos y cuenta con:

  • Diámetro de caja de 45 mm (sin contar la corona ni los pulsadores).
  • 52 mm de asa a asa, así que sí, sospecho que es un reloj un poco grande para mí. Lo vamos a ver en la muñeca.
  • La distancia entre asas es de 20 mm, una medida estándar que nos va a dejar jugar con varias correas.
  • Y el grosor es de 14 mm, lo cual no está mal para un cronógrafo, aunque siendo de cuarzo, llama un poco la atención que no sea un tanto más delgado… supongo que probablemente es una medida que se mantuvo por una cuestión de fidelidad al modelo original de los 70´s que llevaba un calibre mecánico.
  • Finalizando el repaso de las principales specs, resta decir que la resistencia al agua, casualmente al igual que en un Omega Speedmaster, es de 50 metros, así que va a aguantarse alguna que otra mojada, pero definitivamente no es para andar haciendo exploración submarina.
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UN MOVIMIENTO SORPRENDENTE: ¿CREES QUE ES MECÁNICO? ¡MIRA DE NUEVO!

El calibre de cuarzo que trae esta reedición moderna no es un calibre común, se trata de un movimiento de alto rendimiento desarrollado por Bulova que opera en 262 kilohertz, una frecuencia que al ser mucho más alta que la normal en un reloj de cuarzo, le brinda una precisión mucho mayor, con desvíos de apenas unos segundos al año.

Otra consecuencia producto de este calibre de cuarzo de alta frecuencia es no sólo el movimiento continuo de la aguja trotadora del cronógrafo -que tiene una precisión de hasta una décima de segundo-, sino también del movimiento de la aguja de los segundos ubicada en la subesfera de las 6.

Es notable observar que a diferencia de un reloj de cuarzo estándar, se mueve a dos pasos en lugar de a uno por segundo, convirtiendo a este reloj en uno de los cuarzos que visualmente más se asemeja a un cronógrafo mecánico. Si nadie me lo decía, ¡hubiera pensado que esta pieza, al igual que su original de 1971, llevaba adentro un calibre mecánico!

Y verdaderamente, un movimiento con estas características, viniendo además de la misma casa relojera que fue pionera en los movimientos impulsados por energía eléctrica, con creaciones como el Accutron que marcaron grandes hitos dentro de la industria, es realmente una maravilla.

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CONSTRUCCIÓN Y TERMINACIONES DEL BULOVA LUNAR PILOT.

En lo que respecta a su construcción, detalles y terminaciones, ya desde el desempaquetado -que por cierto es una linda experiencia, porque el reloj viene muy bien presentado, en una caja muy compacta que además trae una correa extra de cuero y una herramienta para cambiarla- podemos ver que este es un reloj robusto, con un diseño y acabados que apuntan principalmente a la funcionalidad: del mismo modo que su predecesor de 1971, este reloj fue concebido para ser una herramienta.

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Aunque esta versión venga sin el brazalete, solo la caja del reloj es considerablemente pesadita: Acá no sólo hay bastante acero, sino que además tiene un cristal de zafiro grueso que sobresale del bisel por unos 2 mm.

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Las terminaciones son en su mayoría las propias de una pieza utilitaria, encontramos una caja con acabado tipo arenado, un bisel con un grueso cepillado y en los únicos lugares donde encontramos detalles pulidos es en los laterales de los pulsadores del cronógrafo, en la corona firmada con el logo de bulova y en algunos elementos de la tapa trasera del reloj que tiene un grabado muy bonito que conmemora la hazaña de aquel Bulova original de 1971.

Vemos que menciona la misión en la que estuvo: Apollo 15, la duración de esa misión: desde el 26 de julio hasta el 7 de agosto de 1971 y la tercera caminata extra vehicular o EVA 3 del 02 de agosto que ciertamente fue un mal día para el Omega Speedmaster, pero el mejor posible para el Bulova Lunar Pilot que gracias al desperfecto del Speedy pudo salir a dar una vueltita sobre la superficie de la luna en las coordenadas exactas que figuran debajo de todo.

Bulova Lunar Pilot 96B251 tapa trasera

ESFERA DEL BULOVA LUNAR PILOT

La esfera no sólo es un festival de relieves y perspectiva -porque casi todos los elementos están en alturas diferentes y con distintas terminaciones- sino que además el hecho de que todo sea monocromático realza los contrastes y logra en conjunto una legibilidad como pocas veces ví en un cronógrafo.

Eso es muy importante porque, como podemos ver, acá hay realmente mucha información disponible, pero está tan bien organizada por lo que no nos agobia ni distrae a la hora de leer el dato que necesitamos saber.

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Si queremos solo la hora, tenemos dos agujas perfectamente distinguibles y con las medidas adecuadas: la horaria llega hasta el borde de los índices que están aplicados y ligeramente elevados sobre la esfera, mientras que la minutera se posa justo por encima de una superficie bajo relieve que presenta las marcas de los minutos.

Si en cambio queremos usar el cronógrafo, tenemos un anillo externo elevado a la misma altura que la aguja del cronógrafo que nos marca la escala del taquímetro y resalta perfectamente a la vista.

Las subesferas con la aguja segundera, la acumuladora de los minutos del cronógrafo y la de las décimas de segundo destacan por estar bajo relieve y presentan además una textura de círculos concéntricos que las realzan en el juego con la luz.

Y finalmente, la fecha enclavada a las 4 y media está ejecutada sobre un fondo negro que no rompe con la simetría del conjunto: Está ahí disponible para consultarla si la necesitamos, pero no invade la esfera. Igualmente, si no eres fan de las ventanas fechadoras, hay otras versiones de este reloj que, directamente, no la traen.

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LUMINISCENCIA DEL BULOVA LUNAR PILOT

Para cerrar el apartado de la esfera nos queda hablar del lume, y si bien no está nada mal, pensé que iba a ser un poco más brillante dado el tamaño de los índices y las agujas.

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La duración es aceptable, tal vez es una tonalidad muy clarita para mi gusto, pero teniendo en cuenta que hablamos de un crono en lugar de un reloj de buceo, puedo decir que a fin de cuentas cumple bien su trabajo y no defrauda.

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OPERACIÓN

Pasando a la operación, el seteo de la hora y la fecha son muy sencillos. Para la fecha tiramos la corona hacia afuera hasta la primera posición y para la hora tiramos una vez más hasta la segunda y ultima posición. ¡Pero lo verdaderamente interesante del Bulova Lunar Pilot es la sensación del cronógrafo!

De nuevo, estamos ante un reloj de cuarzo, pero incluso al presionar los pulsadores -que tienen este diseño de alerones super utilitarios que me encantan- podemos sentir un click muy satisfactorio que casi, y digo casi, parece el de un crono mecánico.

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Lo único que termina por delatar la condición de cuarzo de este reloj es el reseteo a 0 del crono, que manda a la trotadora a desfilar por toda la esfera hasta posicionarse en su lugar de inicio.

CORREAS Y WRISTSHOT DEL BULOVA LUNAR PILOT.

Pasemos a las correas, este Lunar Pilot trae consigo una correa textil negra bastante gruesa con un sistema de velcro para abrocharla que emula a aquella que usan los astronautas en sus trajes espaciales.

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Esta incluso trae un aplique en cuero que lleva grabada la inscripción DOM, es decir Day Of Mission junto con la fecha de la caminata sobre la luna. Y debajo lleva la frecuencia a la que opera el calibre de cuarzo del reloj que es de 262.144 hertz.

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Así se ve en mi muñeca de 17, 5 cm… y sí, es un reloj que lamento decir que para mí por ahí es un poco grande.

La correa es un poco aparatosa, pero es cómoda y se ajusta perfectamente. Los herrajes tienen una terminación igual a la de la caja, así que son un match perfecto. El único tema es que, como pasa generalmente con las correas nato, le aporta todavía más altura al reloj sobre la muñeca, así que siendo un reloj que de por sí es grandote, sumarle todavía más al grosor, siendo que no lo estoy llevando sobre un traje espacial, por ahí no es lo mejor.

Pero para eso viene la otra correa que es de cuero. Acá encontramos una alternativa que lo pega un poco más a la muñeca y que además relaja un poquito al reloj de ese look tan utilitario que tiene. Creo que, para usarse más cómodo, esta sería la opción para mí.

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Obviamente le tenía que hacer algunas pruebas más, así que le probé la correa de cuero de mi Hamilton Khaki Field Mechanical que realmente le queda bien a casi cualquier reloj, aunque tratándose de una nato, sigue sumándole algo de altura.

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Y finalmente le probé también una nato textil como para darle un toque de color que, de hecho, no le queda para nada mal eh.

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Definitivamente, por su naturaleza de herramienta, creo que las natos son las mejores opciones para el Lunar Pilot… aunque tal vez una correa de silicona también pueda andar bien, ¿no? ¿Por qué no nos dejas tu opinión en los comentarios? De paso, si ya tienes uno de estos en tu colección, me interesa saber con qué combo te gusta más usarlo.

MI OPINIÓN DEL BULOVA LUNAR PILOT.

Creo que es una maravilla que exista este reloj: es una pieza dentro de todo accesible, de una marca muy respetable como lo es Bulova, con excelentes especificaciones, un calibre de cuarzo muy preciso con una tecnología especial y que además tiene ese plus ineludible de la herencia espacial que viene con él.

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Por mucho que le pese a Omega, el Bulova Lunar Pilot también estuvo en la luna y afortunadamente, por una fracción del precio de un Omega Speedmaster Moonwatch, podemos también encontrar y disfrutar en esta pieza, un pedacito de historia que la liga a uno de los hitos más grandes de la humanidad.

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En lo personal, lamento tener que admitir que es un poco grande para mí. Lo cierto es que me encantaría que en el futuro Bulova lanzara una versión de tamaño un poquito más contenido ¡Creo que un Lunar Pilot de 40 o 41 mm de caja sería un golazo!

Pero más allá de eso, desde una perspectiva objetiva, me sigue pareciendo un reloj encantador que, como entusiasta de la relojería, no sólo celebro que exista sino que considero que es verdaderamente digno de ser llamado: El otro MoonWatch.

Para complementar este artículo, te hemos preparado un video que no te debes perder, en el que hemos disfrutado mucho provando y enseñandote el Bulova Luna Pilot, el “otro” reloj que también estuvo en la luna.

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