Maurice Lacroix Aikon Automatic 42mm AI6008

La decisión de comprar un reloj no es una cuestión que debamos tomar a la ligera, es más, debería ser toda una experiencia a disfrutar para los amantes de la relojería.

Con este artículo quiero mostrarte en primera persona cuál es el proceso que yo sigo habitualmente a la hora de adquirir un nuevo reloj. A nadie nos gusta perder nuestros preciados ahorros, por lo que lo primero que hago, es tal y como te conté en mi anterior artículo de Maurice Lacroix, es conocer bien a fondo la marca.

Acompáñame y repasemos juntos mi última adquisición…

El Maurice Lacroix Aikon Automatic 42 mm Ref AI6008.

Como compradores o coleccionistas de relojes, buscamos llenar esos vacíos que nuestras colecciones tienen y en mi caso, había una “necesidad” de poseer un reloj deportivo, llamativo, pero a su vez con un toque elegante, así que me di a la tarea de buscar relojes con este perfil.

Era importante que tuviera un diseño atractivo, que sus medidas estuvieran dentro del rango de tamaño y talla con relación reloj / muñeca, que fuera de una marca con un pasado conocido pues para cubrir la parte de respaldo o garantía y aparte de todo esto, que su precio fuese asequible para mi bolsillo.  

Después de analizar varios modelos y de ver fotos y videos de reseñas en YouTube, el Maurice Lacroix Aikon sería el elegido.

Como no hay un distribuidor autorizado Maurice Lacroix en casi 1.000 kilómetros a la redonda de mi casa, alguna desventaja debía tener vivir en Canadá, ya sabía que iba a ser otra de esas compras hechas por internet, en la cual hay cierto grado de nerviosismo y de fe esperando que todo salga bien y que el reloj sea como uno se lo imagina y que lo sienta cómodo en la muñeca como lo describían otras personas en sus reseñas.

Debido a esta complejidad para la transacción, sabía también que debía negociar un buen precio antes de proceder con la compra, por si todo saliera mal, el golpe no fuera muy duro. Así después de tres meses de ir y venir, de intercambiar precios y propuestas por email y luego por WhatsApp con uno de los dueños de una prestigiosa joyería de Holanda, después de contarnos historias de relojes, de hablar de nuestras colecciones y gustos por otras pasiones como los deportes y las cervezas, después de haber hecho un nuevo amigo, finalmente me llegó el anhelado reloj a la puerta de mi casa.

Brazalete del Maurice Lacroix Aikon.

Al ponérmelo en la muñeca, lo primero que me llamó la atención no fue su caja, ni la esfera, ni tan siquiera el cuidado y esmero que ha puesto el fabricante en la presentación de la hora o la fecha. Me quedé perplejo con el brazalete.

Como se adapta a mi muñeca, lo bien que sienta, como refleja la luz en diferentes ángulos, su integración con la caja lo que te trasmite muy buena calidad; para mí, este brazalete es sin duda, una de las atracciones más llamativas de la pieza.

Tiene 25 milímetros de ancho en la zona que engarza con la caja, achicándose hasta los 20 milímetros en la zona del cierre, lo que le confiere un toque de elegancia.

Fabricado en acero, cada eslabón está compuesto por 5 piezas con un cepillado uniforme que viene desde la caja, haciéndole ver como una secuencia de esta misma. Trae un sistema llamado “quick release” que te permite quitarlo o ponerlo sin necesidad de herramientas. Los dos botones para ejecutar el sistema quick release tienen la “M” de Maurice grabada en ellos.

Como se trata de un brazalete integrado a la caja, no se podrán usar otras correas de cuero o correas NATO que no sean elaboradas por Maurice Lacroix, a menos que las mandes hacer. El broche tiene un detalle único que me llamo mucho la atención pero que solo se percibe cuando te lo pones o quitas, una decoración “perlage”, un detalle discreto pero valioso para el dueño del reloj.

La desventaja que tiene para mí este brazalete, es la integración de los eslabones a través de unos pasadores ajustados con pins estilo alfileres. Una técnica antigua y efectiva, pero que ya está siendo descontinuada por la mayoría de los fabricantes y creo, que para ser un brazalete en el que han invertido tanto esfuerzo en diseño y ejecución, le podrían haber puesto pasadores de tornillos para hacerlo más seguro, pero sobre todo, más fáciles de manipular por los usuarios a los que nos gusta hacerlo o que no tenemos relojeros cerca y al mismo tiempo, darle otro plus al producto.

Caja del Maurice Lacroix Aikon.

El Maurice Lacroix Aikon Automatic 42 mm es un reloj bien diseñado, prueba de ello es que tiene unas dimensiones envidiables para cualquier reloj deportivo. Posee 42 mm de diámetro, por 48 mm de largo y tan solo 11 mm de grosor, lo que hace que el reloj se parezca más a uno de 41 mm en general. La caja es estilo barril, similar a muchos modelos vintage de los 60´s – 70´s, con un cepillado uniforme que se extiende también desde la parte alta del bisel hasta el brazalete.

Clave importante del diseño fue el haber mantenido la distancia entre asas por debajo de los 50 mm. Eso permite a este reloj ser tenido en consideración por personas con muñecas de hasta 15 centímetros de grosor. La parte final de las asas donde se une con el brazalete, tiene un acento ergonómico que da una sensación de envoltura al brazo, haciendo que el reloj se sienta muy cómodo en la muñeca.

El bisel se divide entre sus partes cepilladas y sus 6 acentos pulidos situados uno al frente del otro simétricamente, de perfil notamos que el bisel está pulido en su totalidad, haciendo un lindo contraste con la caja.

La corona viene grabada con la “M” de la marca en el lateral, además al ser de rosca, nos ofrece 200 m de resistencia al agua, convirtiendo este Aikon Automatic 42 mm en un reloj muy versátil, perfecto para usar en la playa o la oficina.

Esfera Maurice Lacroix Aikon.

La textura de la esfera de este reloj es tal vez uno de sus puntos más fuertes. Posee un patrón denominado “Clous de Paris” clavos de París. Si nunca has oído la terminología clavos de París, decirte que es un sistema tradicional usado en relojería suiza para decorar las esferas. Quizás la marca que más usa este sistema habitualmente sea Patek Philippe. En términos coloquiales para que lo puedas entender fácilmente, podíamos decir que es una esfera que posee muchas pequeñas pirámides seguidas una detrás de otra. Es casi imposible mirar la hora sin pensar en el museo Louvre de la capital francesa.

El calendario está situado a las tres. Las manecillas y los índices horarios son de estilo bastón, los cuales están recubiertos por un baño de Rodio, una técnica bastante utilizada en joyería para darle un color más blanco y mayor resplandor a las piezas, a la vez que las protege de una posible oxidación.

Los índices horarios vienen sencillos a excepción de las 3, 6, 9 y 12 que son dobles y todos tienen aplicación de luminosidad para facilitar la lectura de la hora en la oscuridad. El logo de la marca también es aplicado, el nombre de la marca por el contrario viene impreso y los dos están situados debajo de las 12; más abajo encontramos la palabra “Automatic” y más abajo, justo a las 6 notamos las palabras “Swiss Made” a los lados del doble índice que representan a esta hora.

Por último, notamos un detalle de precisión con los minutos impresos entre los índices horarios. Estos se posicionan sobre una superficie lisa la cual hace un contraste diminuto pero necesario con el resto de la esfera. 

Movimiento Sellita SW200.

El movimiento es sin duda el elemento más costoso económicamente hablando y laborioso en cuando a investigación y desarrollo que tiene un reloj. Diseñar y producir tus propios movimientos supone años de investigación, por lo general entre 2 y 4 años e inversiones millonarias que rondan los 7 millones de US dollar.

Esta inversión en tiempo y dinero, debe ser repercutida en cada reloj vendido, por lo que para rentabilizar la inversión y que el precio de cada reloj no sea muy elevado, se deben producir cientos de miles de unidades, algo que no es tan fácil.

Por este motivo, casi todas las casas relojeras a la hora de elegir el movimiento que van a montar en un reloj, prefieren recurrir a calibres diseñados y fabricados por grupos especializados en movimientos, que al fabricar millones de unidades al año, consiguen ofrecerlos a un precio muy competitivo a la vez que son calibres muy fiables y que prácticamente todos los relojeros del mundo están familiarizados con ellos.

Actualmente existen dos grandes compañías que fabrican movimientos Swiss Made. ETA, empresa de referencia en el sector con calibres muy fiables y perteneciente al grupo Swatch, que desde hace unos años tiene la política de no suministrar movimientos a empresas externas al grupo Swatch. Y por otro lado Sellita, empresa que durante años producía y montaba los movimientos bajo licencia ETA y que a raíz de que ETA decidiera dejar de suministrar movimientos a empresas ajenas al grupo y como las patentes de estos calibres ya habían finalizado, se independizó de ETA y produce movimientos que son crones de los de ETA cuyas patentes han finalizado.

En el caso particular del Aikon, a pesar de que Maurice Lacroix posee movimientos diseñados y producidos por ellos, debido a la limitación del precio final del reloj, debían reducir el costo de fabricación y la peor parte se la ha llevado el movimiento.

Posee un calibre ML115 que en realidad es un Sellita SW200 decorado y ajustado por los maestros relojeros de Maurice Lacroix antes de ser ensamblado. Es un movimiento testado y probado en muchos otros relojes de diferentes marcas con buenos resultados de precisión y durabilidad.

Su parte débil es tal vez las poca reserva de marcha pues solo ofrece 38 horas, pero como hablábamos durante el artículo, la idea del Aikon era llenar ese espacio vació que había entre los $1.000 y $3.000 USD del catálogo de Maurice Lacroix. Si quieres que tenga algo más de “personalidad relojera”, puedes adquirir la versión esqueleto que monta el calibre ML234, eso sí, tendrás que pagar por encima del doble del precio del Aikon regular.

Accesorios Extras y Precio.

Debido a que este modelo tiene brazalete integrado con la caja, se hace casi que imposible conseguirle otro tipo de brazaletes o correas para usarlo, es por eso que al momento de realizar la compra decidí agregarle la correa de cuero original de Maurice Lacroix.

En este caso es azul con una textura estilo cocodrilo y viene con un broche mariposa muy bien elaborado y decorado con perlage. El broche se abre con un doble pulsador que lo hace menos propenso a que se suelte por accidente. Como este reloj trae el sistema de “easy change” el cambio de un look de día a noche o de deportivo a vestir es un paseo por el parque, lo haces en menos de 60 segundos.

El precio del Maurice Lacroix Aikon Automatic 42 mm refencia AI6008 con los dos brazaletes es de 1.790 €, alrededor de $2.000 USD. En esta marca se puede conseguir descuentos, por lo que mi recomendación es que no te apresures y busca un distribuidor oficial con el que puedas negociar el precio.

Conclusiones…

Si estas buscando un reloj deportivo con punch “gancho”, de una marca relojera suiza con pedigrí en alta horología, con varios premios Grand Prix en sus palmares y no quieres dejar tu cuenta de ahorros en negativo, pues te recomiendo el Aikon de Maurice Lacroix.

Es un reloj cautivador, está bien elaborado y llama la atención. Ten por seguro que será un buen punto de partida para una buena conversación en un bar y si lo llevas puesto con la correa de cuero, será el complemento perfecto para un vino y una buena cena.

Una recomendación personal a la hora de buscarlo. Si tu muñeca es de 16.5 cms o menos, podrías ver cómo te queda el modelo de 39 mm. Para muñecas más grandes, el de 42mm sin lugar a duda, será el recomendado.

Dentro de la familia Aikon hay nuevos colores que ofrecen una gran variedad. El verde o el color salmón son sencillamente espectaculares y como no tienen un bisel deportivo los podrás combinar fácilmente con tu ropero, serán una gran incorporación sea cual sea tu colección de relojes.

Este 2020 y 2021 hemos visto como otras marcas como Tudor y Tissot están empezando a sacar más modelos con relojes de brazalete integrado, es una vieja – nueva tendencia que estará de moda por un buen tiempo y que parece ha vuelto.

Comparando estos dos modelos directamente con el Aikon me parece que Maurice Lacroix demuestra sus años de ventaja en este tipo de relojes. El Tissot tiene las asas menos ergonómicas y sus esferas aunque no son aburridas, tampoco tienen algo que me resulte cautivador.

En los modelos Tissot automáticos hay una textura que llama la atención, sin embargo la elección del estilo de manecillas deja mucho que desear, les falta un poco de longitud, de elegancia y sobre todo crean un choque con el bisel pulido del reloj, eso sí, hay que decir que son mucho más económicos pero por otro lado Tissot tampoco tiene muchas referencias de alta horología.

Por su parte el Tudor Royale tiene un problema muy grande y es su bisel. Un bisel que no es flutted pero tampoco sólido, ni pulido ni mucho menos contemporáneo. Me parece que este detalle deja al reloj en un limbo queriendo ser un hibrido, un puente entre elegante y deportivo, pero que lastimosamente no termina siendo ninguno. Por lo demás, es un reloj con brazalete integrado y unas esferas que no impactan, para mí es un paso en falso de Tudor al tratar de capitalizar la nueva tendencia.

Antes de finalizar este artículo, me gustaría dar las gracias públicamente a mi compañero Igor Librero. Ser aconsejado por un personal shopper especialista en relojes que me ha asesorado y acompañado en todo el proceso de compra, pero sobre todo, contar con sus muchos años de experiencia en la venta de relojes, me dio tranquilidad y sobre todo seguridad que precisaba.

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Un comentario en

  • Francisco Marcos

    Danny, veo que el método que uso no difiere mucho del tuyo.
    No tengo ni he tenido ningún Maurice Lacroix, pero visto tus dos reportajes, no parece mala propuesta.

    Responder

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